Más de veinte bandas y un público entregado marcaron una edición ecléctica coronada por el regreso multitudinario de La Raíz.
Villena volvió a convertirse este agosto en capital musical con la última edición de Rabolagartija, un festival que ha sabido consolidar su identidad a base de mestizaje, reivindicación y fiesta compartida. El Polideportivo Municipal acogió durante dos días a más de 10.000 personas diarias que disfrutaron de un cartel diverso donde convivieron el rock, el rap, el ska, el reggae y los sonidos urbanos.
El gran protagonista fue La Raíz, cuyo regreso tras seis años de silencio congregó a unas 12.000 personas en un concierto que quedará como uno de los más multitudinarios de la historia del festival. La conexión entre la banda y el público fue absoluta, con un repertorio que sonó a memoria colectiva y celebración.
El cartel se completó con nombres de peso como El Drogas, Riot Propaganda, Boikot, Kaotiko, O’Funk’illo, Porretas, Canteca de Macao y La Fúmiga, además de tributos como Gato López (Ska-P) o Pedrá (Extremoduro), que reforzaron el carácter popular y abierto de la cita.
Más allá de los escenarios, el festival volvió a cuidar la experiencia del público con zonas de acampada, piscina y áreas de descanso que favorecieron la convivencia en un ambiente festivo y seguro. Villena consolidó así su posición como epicentro musical del verano, apoyada en la simbiosis con el cercano Leyendas del Rock, que refuerza el papel de la ciudad en el mapa cultural del país.
Rabolagartija 2025 dejó claro que no solo es un festival de música: es también un espacio de identidad, comunidad y resistencia cultural.

