Hamnet la pelicula que todo el mundo habla, basada en la novela de Maggie O’Farrell, nos cuenta la historia de Agnes y su familia.
Nos encontramos en todo el meollo de la Inglaterra de Isabel, todo gira alrededor de Agnes , Jessie Buckley hace un papelón impresionante, con un Paul Mescal que lo hace de vicio también, pero queda muy atrás de quien nos fijamos en pantalla en realidad. ¿Qué es lo que siente una madre cuando muere su hijo? Pues algo parecido a lo que vemos en esta pelicula, como Agnes pierde a su hijo Hamnet.

Pelicula que no es para todos
Hamnet no es para cualquiera, a quien les guste el cine lento, muy lento, les va a maravillar, pero como no… va a ser un ejercicio de contemplación. La directora, super destacable también, esos planos tan cerrados que nos muestra, lo hacen con una exquisitez única, es una de las muchas, cosas que se pueden halar bien de la pelicula, como de la fotografía, ya sabemos que Chloé Zhao es una directora única, y cada una de sus peliculas vemos que se toma muy en serio que la imagen sea preciosa visualmente, y no solo por los planos, por la iluminación y todo lo que conlleva eso. Otra de las cosas más destacables de la pelicula, es la banda sonora, te hace meterte de lleno en esa época, en ese sufrimiento, es sensacional.
Como decimos, Hamnet no es para todos, aunque trate de temas que todos conocemos y que seguro que alguna vez incluso hemos abordado, como es el duelo y la memoria. Aún así, la narración no sigue un ritmo rígido, y se te puede hacer plasta, porque parece sacada de un teatro o un libro (basado en el libro de Maggie O’Farrell) Esto hace que Hamnet sea más que una historia sobre la muerte de un niño, es una reflexión sobre el amor, el arte y la manera en que el dolor puede transformar la vida y la obra.
Lo mas destacable la conexión que tienen Jessie Buckley y Paul Mescal, simplemente preciosa, ¿o más bien emotiva? o… arte, se podría definir de muchas formas lo que te hacen sentir en pantalla, en mi caso, emoción.
Hamnet no solo confirma lo exquisita y buena directora que es Chloe Zhao, al adaptar literatura compleja, sino que también reafirma la fuerza del cine como vehículo de introspección y memoria. Es una obra delicada, dolorosa y profundamente humana, que permanece en la mente mucho después de que la pantalla se apaga.
