Sony estrena el remake de El beso de la mujer araña. Jennifer López, Diego Luna y Tonatiuh son el trío protagonista de esta nueva versión
El beso de la mujer araña es una obra con un recorrido amplio y profundamente versátil desde su origen. Surgió como una novela de Manuel Puig publicada en 1976 y, desde entonces, ha sido objeto de numerosas reinterpretaciones en el ámbito teatral, consolidándose como un texto abierto a múltiples lecturas. Su llegada al cine se produjo en 1985 bajo la dirección de Héctor Babenco, con interpretaciones de William Hurt —premiado con el Óscar a mejor actor protagonista por su papel de Luis Molina—, Raúl Juliá y Sonia Braga. Posteriormente, en 1992, la historia se transformó en un musical que alcanzó un notable éxito en Broadway, ampliando aún más su alcance y su capacidad de adaptación a distintos lenguajes escénicos.
En esta nueva versión, y fiel al estilo de Bill Condon —responsable de títulos como Dioses y monstruos, Dreamgirls, La saga Crepúsculo: Amanecer y La Bella y la Bestia, además de guionista del musical Chicago—, la obra adopta una marcada identidad musical y un fuerte componente erótico. Ambos elementos se convierten en el eje expresivo de la puesta en escena, articulando tanto el desarrollo emocional como la dimensión dramática de la historia.

William Hurt y Raúl Juliá en «El beso de la mujer araña» (1985)
Lectura temática y contexto histórico
La historia se sitúa en la Argentina de los años setenta y ochenta, en un contexto político e histórico marcado por la inestabilidad, la represión y la violencia estatal durante la dictadura militar, un periodo atravesado por la censura y la persecución ideológica. En ese marco, la película convierte la situación carcelaria en un microcosmos de un sistema opresivo más amplio, donde las identidades disidentes y las ideas políticas se ven constantemente amenazadas.
En ese entorno corrupto y restrictivo, el relato también se abre a una reflexión sobre la autoexploración, la identidad sexual y la construcción del yo, entendidas como formas de resistencia íntima frente a la represión. La tensión entre la crudeza política del contexto y el escapismo del espectáculo se convierte así en uno de los ejes centrales de la obra, que articula lo personal y lo político dentro de una misma experiencia narrativa.

Jennifer Lopez caracterizada como La mujer araña
Interpretación
En el apartado interpretativo, tanto Diego Luna como Tonatiuh sostienen con solidez el peso dramático de la historia, mientras que Jennifer Lopez, aunque cuenta con menos protagonismo del que podría esperarse, cumple con solvencia y brilla especialmente en sus intervenciones musicales, que alcanzan un nivel notable.
Comparaciones con la original
A diferencia de la versión original, esta adaptación apuesta de forma mucho más marcada por la música, incorporando números musicales y una puesta en escena que refuerzan su carácter de musical, un elemento ausente en su predecesora. Aunque esta decisión le aporta personalidad propia y momentos de gran fuerza estética, por momentos también ralentiza el ritmo narrativo y hace que el metraje se perciba algo más extenso y pesado de lo necesario.

Fotograma de un número musical de la película «El beso de la mujer araña» (2026)
En resumen
El balance general de la película es relativamente positivo. Tanto Diego Luna como Tonatiuh y Jennifer Lopez destacan con interpretaciones sólidas y convincentes en sus respectivos papeles. Ver El beso de la mujer araña resulta una experiencia conmovedora y visualmente atractiva, gracias a la manera en que articula su trasfondo social y político con la estética y las convenciones del musical clásico hollywoodense de mediados del siglo XX, aunque en algunos momentos su duración y desarrollo pueden resultar algo extensos y abstractos, afectando ligeramente al ritmo general de la narración.
